Andrés Betancor, Catedrático de derecho administrativo de Pompeu de Fabra: “Lord Acton acuñó la frase el poder tiene a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. El único antídoto es el control y el más importante de todos es la certeza del castigo. El miedo. El miedo de que te pillarán y, si te pillan el castigo será importante.
“En España ha fallado el castigo por dos opciones: por un lado, porque se ha cultivado, tal vez, por nuestra historia, una idolatría, rayana en la idiocia, respecto del poder y los poderosos que explicaría no solo la adoración, sino el empeño en alcanzarlo, tanto como la crueldad con los que los han perdido. Y, Porque la maquinaria del control ha funcionado mal, y, sobre todo, muy lentamente (…) El Partido Popular ha sido condenado y, además, por partida doble. En el plano estrictamente jurídico recibe la mínima penalidad posible: la Responsabilidad civil por un beneficio obtenido ilícitamente por su procedencia delictiva. No es la responsabilidad a título del autor del delito, sino como beneficiario. Un castigo civil, mínimo, pero castigo. (…) Le queda el consuelo de que podría haber sido peor. Si se hubiese podido aplicar la modificación del código penal del año 2010, que introdujo la responsabilidad penal de las personas jurídicas, se hubiera podido apreciar esa responsabilidad. En el fondo es lo menos importante. Es la primera vez que un partido político, por una causa de ámbito nacional, y, además, en el Gobierno, es condenado, al menos, civilmente por un beneficio derivado de la corrupción (…). En las Páginas 155 y 156 se resume a la perfección la responsabilidad de la que hablo: “Entre el grupo correa y el Partido Popular se tejió… una estructura de colaboración estable, consistente, por la parte, para la prestación de múltiples y continuos servicios relativos a viajes, organización de eventos, congresos, etc.…” “ Pero por otra, se creó en paralelo un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica y local a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido, aquí enjuiciado, que tenían posibilidades de influir en los procedimientos de toma de decisión e la contratación pública (…), lo que le permitió, bien las empresas de Correa u otras empresas terceras elegidas por él (…),
Gozarán de un arbitrario trato de favor y tuvieran un dominio de hecho sobre la contratación pública (…), todo lo que comp0lementariamente se encubría con fórmulas de derecho de aparente legalidad …”
“Se suele decir que hay una diferencia entre la corrupción de la derecha y la de la izquierda. La derecha se corrompe, esencialmente para obtener una renta personal: para la satisfacción de la codicia personal. Y, en menor medida. Como aquí se demuestra, es el Partido el beneficiario. Millones van a las manos de los cargos e intermediarios; al PP solo unos cientos de miles de euros.”
“Al a izquierda se le atribuye un especial de empeño en crear una red clientelar repartir para crear voluntades, es el caso de los ERE que se está ventilando en Sevilla estos días. Sobra decir que este modelo es más eficaz políticamente que el otro. Basta ver el éxito que le ha permitido al Partido Socialista conservar como si de un cortijo se tratase la Junta de Andalucía. Hasta en eso, a la derecha le falta visión, no solo política sino histórica. Incluso para robar hay que tener sentido histórico”.

Andrés Betancor.
El mundo 25 de mayo de 2018.

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